La decisión

el

Viernes por la tarde. Salía de trabajar al fin, tras una dura semana. Apenas había podido comer. No paraba de darle vueltas a la cabeza. Cuánto más lo pensaba, más dudaba. Decírselo o no, ahí la cuestión.

Había quedado con ella a las 21:30.

  • Creo que la llevaré a cenar y ahí se lo soltaré, y que sea lo que dios quiera, pensé.

Sobre las 6 llegué a casa. Intenté echarme un rato para desconectar, y estar ‘fresco’, pero no había manera. Sudaba tanto que se me pegaba la funda del colchón al cuerpo. ¡Qué asco!

De repente sonó el teléfono fijo.

  • Así no hay quién duerma la siesta, gruñí.
  • Jose, te llaman es Raquel, dijo mi madre devolviendome el grito.

Esto si que no me lo esperaba, ya que habíamos estado whatsappeando desde que salí de trabajar, y teníamos hasta la hora concretada:

  • Hola amor, ¿qué pasa?, dije sorprendido.
  • Nada, ¿qué va a pasar?, ¿me recoges a las 21:30 entonces no?, preguntó.
  • Sí, vamos dónde quieras, respondí.
  • Siempre igual, ¿para qué vas a proponer no?, dijo con tono de enfado.
  • No es eso, sólo que me da igual, cualquier sitio me vale, respondí suave.
  • ¿Cómo te va a dar igual?. ¿habrá algo que te apetezca más o te apetezca menos?, me dijo algo más alterada.

Empecé a sudar, aún más si cabe. Sólo me faltaba que se enfadara ahora que tenía que decirle algo tan importante.

  • Bueeeno, el sitio es lo de menos, luego lo pensamos, tartamudeé. A y media abajo, me despedí, cerrando la posible discusión antes de que empezara.
  • Vale, me dijo cortante. Por cierto, tengo que decirte una cosa muy importante. Llevo mucho tiempo pensándolo, y quiero proponerte algo.
  • ¿Enserio? Yo también tengo algo que proponerte, respondí ilusionado.

No me lo podía creer, estábamos totalmente conectados. Cuando Raquel y yo pensábamos lo mismo, en el mismo momento, lo llamábamos ‘Unagui’.

  • Genial. Te veo luego amor un beso, se despidió y me colgó.

No me dio tiempo a investigar para tratar de sacarle algo de información de por dónde iban los tiros, aunque me lo podía imaginar.

No había duda, había llegado el momento.

  • Esta chica es un torbellino, dije mordiéndome el labio inferior y girando la cabeza a un lado y a otro, acompañado de una media sonrisa.

Es tan bonito cuando dos personas conectan y están en el mismo momento, en la misma sintonía. No puedo explicarlo con palabras.

Gracias a sus palabras conseguí conciliar el sueño. Estaba mucho más relajado.

Cuando desperté me di una ducha larga, de esas que disfrutas sin prisas, mientras escuchas tu música favorita de fondo, y te animas incluso a cantar.

Me puse la camiseta negra de mi grupo favorito, ‘Metallica’, por supuesto ¿Negra en verano? Lo sé, pero es que me gusta como me queda, y más con el morenito de la piscina. Vaqueros piratas, y unas zapatillas fluorescentes de esas que llevan los runners.

Cogí el coche, y conduje hasta su casa. En torno a las 10 menos 20 estaba en doble fila frente a su portal. No la veía. La puntualidad no era su mayor virtud, y yo lo sabía. Esperé diez minutos más y ahí estaba, tan guapa como siempre, con un vestido azul ‘eléctrico’ como lo llamaba ella, en tacones, y maquillada lo justo.

Abrió la puerta del coche y me besó en la mejilla.

  • ¿Enserio, Metallica hoy también?, ¿Con lo guapa que me he puesto yo? Me dijo indignada.
  • Joder, no doy una pensé para mis adentros. La verdad es que tiene razón, la he cagado. Ahora estaré un buen rato dándole vueltas y pensando que no le hace ni pizca de gracia que vaya así, o que se avergüence de quién nos pueda ver, me dije hacia mis adentros, con ganas de dar media vuelta y cambiarme en un momento.

Después de 15 minutos de discurso sobre los principios básicos de la indumentaria en pareja, dónde yo me limitaba a asentir con la cabeza gacha, llegamos al centro comercial, dónde sin ni tan siquiera consultarme fue directamente al ‘King Food’. Yo me limité a seguirla, pues al fin y al cabo me daba igual, o no, no sé. Prefería tenerla contenta, y más con el paso tan importante que íbamos a dar en unos minutos.

Cenamos unos nachos con guacamole y unos palitos de mozzarella de primero, y una hamburguesa de buey cada uno de segundo. Ya en los postres, ella sacó el tema.

  • Bueno, entonces los dos tenemos algo que proponer , ¿no? Me dijo.
  • Exacto, ¿quién empieza?, pregunté.
  • ¿Por qué siempre respondes con una pregunta? Lleva la iniciativa por una vez en tu vida Jose, me dijo en tono sargento.
  • Venga empieza tú, dije.
  • Aiss, mira mejor parto en dos esta servilleta, y con el boli que tengo en el bolso lo escribimos, nos lo damos el uno al otro, y lo leemos a la vez, ¿vale? Propuso.
  • Me parece bien, respondí.

Escribimos en la servilleta nuestras proposiciones. Estaba temblando. Ella lo tuvo que notar cuando le pase la servilleta doblada, convertida totalmente en una bolita sudada.

  • A la de tres, ¿eh?, dijo divertida.
  • 1, 2, !3!, gritamos al unísono.
  • Raquel leyó la mía: ¿Quieres vivir conmigo?
  • Y yo leí la suya: ¿Verías bien una relación liberal?

Mi cara era un poema:

  •  ¿Relación liberal?, ¿Es una broma?, respondí desconcertado.

Mi proposición quedó en un segundo plano, se me olvidó por completo. Sólo esperaba que las próximas palabras que salieran de su boca fueran para decirme que era una broma.

  • A ver Jose, (sus primeras palabras ya me asustaron. Me entraron hasta ganas de vomitar) yo te quiero mucho. Quiero estar contigo, pero hay cosas que no quiero perderme. Tu eres un chico increíble, pero siempre tengo que tirar de ti en la relación, yo necesito a alguien que lleve también la iniciativa, que me contradiga, que me rebata, y me de caña, ¿entiendes? Me explicó, con un guiño al final que me dejo atónito, y con un mal cuerpo que parecía que en cualquier momento iba a caer redondo al suelo.

Me pasaron mil cosas por la cabeza, y más con esa coletilla final que resonaba una y otra vez: “y que me den caña”.

  •  ¿A qué se refiere?, o mejor dicho, ¿Quiero saberlo?, me dije para mis adentros.
  • Amor, me he informado mucho sobre el ‘poliamor’ y sus beneficios. Muchas parejas lo han probado con buenos resultados. A través de varias relaciones, consiguen todo lo que con una sola relación es imposible. Por ejemplo, si yo conozco a un chico, que tenga más iniciativa, que proponga y no espere a que yo haga, cubriría lo que contigo me falta, ¿entiendes?. Jose, ¿tú me quieres verdad?, confía en mi.
  • Claro que confío en ti Raquel. Lo que pasa es que nunca se me había pasado por la cabeza algo así, pero podemos probar. Yo te quiero y quiero lo mejor para ti. Si ya hay parejas que les ha ido bien, seguro que a nosotros nos funciona, dije tratando de sonar convincente, aunque no me creyera ni yo lo que estaba saliendo por mi boca.
  • ¿Lo ves? No te enfades, pero te estaba poniendo a prueba. No creo en el ‘poliamor’, y estoy segura de que tú tampoco. No te das cuenta de que estarías conmigo ante cualquier circunstancia, por encima de todo, aunque tengas que traicionarte a ti mismo. No creo que eso sea amor. En el amor hay que ceder de vez en cuando, pero cada uno tiene sus principios, valores, pensamientos, actitudes y cualidades que le representan como ser humano, porque por encima de ser una pareja somos entes independientes y diferentes. Conmigo has tratado de ser lo que creías que yo buscaba en ti, y te has convertido en quién no eres, ¿no te das cuenta?

No podía dar crédito a lo que estaba pasando. Aunque a decir verdad, esto me pareció más coherente que el farol de la propuesta de la relación abierta.

  • Eseees cieeerto, tartamudeé. He tratado de contentarte, de tenerte feliz para que nunca te cansarás de mi, y al final es lo que ha provocado que lo hagas. No es que haya actuado contigo, solo que como dices he dejado de ser yo, me sinceré.
  • Por una vez, creo lo que dices. Me duele en el alma, pero creo que ni tú eres el hombre de mi vida, ni yo soy la mujer con la que querrías compartir el resto de la tuya.

Estas palabras terminaron de hundirme. Con la ‘Cheesecake’ casi sin probar, pedí la cuenta, y tras pagar, nos marchamos en mi coche, envueltos en un silencio que ponía punto y final a 5 años y medio de relación.

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Psique W. dice:

    Hola, ¿qué tal?
    Me congratula decirte que te he nominado a los Mystery Blogger Award. Espero que te ilusione la nominación. Tienes toda la información en el siguiente enlace. Un saludo.
    https://relatosentintaroja.wordpress.com/2018/08/09/nominacion-a-los-mystery-blogger-award/

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  2. Me gusta el enfoque que tiene el relato. Convertirse en lo que no eres para contentar a otras personas, acaban pasando factura.

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    1. camineroo88 dice:

      Gracias! Sí, creo que no es la mejor solución. Es un parche, una crónica de una muerte anunciada…

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  3. macalder02 dice:

    Bueno. ya está hecho. El poliamor resultó de lo mejor. Esa nominación es prueba que tus escritos tienen valor. Felicitaciones . Fue un relato excelente.

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    1. camineroo88 dice:

      Mil gracias de verdad, me hace mucha ilusión. Disculpa estos días de desconexión que me he tomado, para volver más fuerte!! 😀 un fuerte abrazo

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  4. Vaya…el final le da una buena vuelta a la situación, es bastante común más de lo que parece. De hecho la mayoría de las relaciones se enfrían por el conformismo de uno de los dos, o de ambos. Un besote

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    1. camineroo88 dice:

      Sí, es una pena, y hasta que no pierdes algo no te das cuenta de lo que vale. Hay que regar todos los días y nunca conformarse 😀

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